El ojo de cereza es una afección ocular relativamente común en perros, que puede preocupar mucho a los tutores cuando aparece por primera vez. Se caracteriza por la presencia de una masa rosada o rojiza en la esquina interna del ojo del perro, que recuerda a una pequeña cereza. Aunque su apariencia puede resultar alarmante, en la mayoría de los casos se trata de un problema tratable si se detecta a tiempo.
¿Qué es el ojo de cereza?
“Ojo de cereza” es el nombre común que se utiliza para describir el prolapso de la glándula del tercer párpado. Los perros, a diferencia de los humanos, tienen tres párpados: el superior, el inferior y un tercero llamado membrana nictitante o tercer párpado.
Este tercer párpado se encuentra en la esquina interna del ojo y cumple funciones importantes. Ayuda a proteger la superficie ocular y contribuye a mantenerla lubricada mediante la producción de lágrimas. De hecho, la glándula del tercer párpado puede producir una parte importante de la lágrima que mantiene el ojo hidratado.
El problema ocurre cuando esta glándula se desplaza de su posición normal y sobresale hacia el exterior. Cuando esto sucede, se vuelve visible como un pequeño bulto rosado o rojo en el ángulo interno del ojo, lo que da lugar al término “ojo de cereza”.
Esta condición puede afectar a uno o ambos ojos y suele aparecer de forma repentina, aunque en algunos casos el tejido puede entrar y salir de su posición antes de permanecer visible de forma permanente.
Síntomas del ojo de cereza en perros
El signo más evidente del ojo de cereza en perros es la aparición de una masa rosada o roja en la esquina interna del ojo. Este bulto puede variar de tamaño y suele ser suave al tacto. Además de esta protuberancia visible, algunos perros pueden presentar otros síntomas relacionados con la irritación ocular. Entre los más comunes se encuentran:
- Ojos llorosos o secreción ocular
- Enrojecimiento en el área del ojo
- Parpadeo frecuente o entrecerrar los ojos
- Inflamación alrededor del tercer párpado
- Tendencia a frotarse el ojo con la pata
Aunque en muchos casos no provoca dolor intenso, la exposición constante de la glándula puede generar molestias y aumentar el riesgo de infecciones o inflamaciones si no se trata.
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¿Por qué aparece el ojo de cereza?
Las causas exactas del ojo de cereza perros no siempre se conocen con precisión, pero se sabe que suele estar relacionado con una debilidad en el tejido que mantiene la glándula del tercer párpado en su posición.
Normalmente, esta glándula está sujeta por tejido conectivo. Cuando ese tejido se debilita o se rompe, la glándula puede desplazarse y salir hacia el exterior. Algunos perros tienen una predisposición genética a desarrollar esta condición. Por ello, ciertas razas presentan mayor probabilidad de sufrir ojo de cereza. Entre las razas en las que se observa con más frecuencia se encuentran:
- Bulldog
- Beagle
- Cocker Spaniel
- Shih Tzu
- Lhasa Apso
- Boston Terrier
- Pug
Además, esta afección suele aparecer con mayor frecuencia en perros jóvenes, aunque puede desarrollarse a cualquier edad. También es importante tener en cuenta que, si un perro desarrolla ojo de cereza en un ojo, existe la posibilidad de que con el tiempo aparezca en el otro.
Posibles complicaciones si no se trata
Aunque el ojo de cereza en los perros puede parecer un problema menor, no tratarlo puede tener consecuencias para la salud ocular. La glándula del tercer párpado es responsable de una parte importante de la producción de lágrimas. Si la glándula permanece desplazada durante mucho tiempo, su funcionamiento puede verse afectado.
Esto puede provocar:
- Disminución en la producción de lágrimas
- Irritación constante del ojo
- Inflamación crónica
- Desarrollo de ojo seco
El ojo seco puede convertirse en un problema crónico que requiere tratamiento a largo plazo. Por esta razón, los veterinarios suelen recomendar tratar el ojo de cereza lo antes posible.
La operación para el ojo de cereza
En muchos casos, la cirugía es el tratamiento más efectivo para el ojo de cereza perros. El objetivo principal de la operación es recolocar la glándula del tercer párpado en su posición normal en lugar de eliminarla. Actualmente, los veterinarios prefieren conservar la glándula porque desempeña un papel importante en la producción de lágrimas.
Existen varias técnicas quirúrgicas, pero en general el procedimiento consiste en crear una pequeña estructura en el tejido del tercer párpado para mantener la glándula en su lugar y evitar que vuelva a desplazarse.
En algunos casos, los veterinarios pueden intentar primero tratamientos médicos como colirios antiinflamatorios para reducir la inflamación. Sin embargo, estos tratamientos no suelen solucionar el problema de forma permanente.
Después de la cirugía, el perro puede necesitar medicamentos o gotas oculares durante el proceso de recuperación. También es común que se utilice un collar isabelino para evitar que el animal se rasque el ojo mientras cicatriza. La mayoría de los perros se recuperan bien y pueden volver a su vida normal después del procedimiento.
Prevención y cuidados
No siempre es posible prevenir el ojo de cereza en los perros, especialmente cuando existe predisposición genética. Sin embargo, mantener revisiones veterinarias regulares y prestar atención a cualquier cambio en los ojos del perro puede ayudar a detectarlo a tiempo.
Si se observa un bulto rosado o cualquier alteración en el ojo del perro, lo más recomendable es acudir al veterinario para una evaluación. Una detección temprana puede facilitar el tratamiento y reducir el riesgo de complicaciones.
Puntos clave:
- El ojo de cereza en perros es el prolapso de la glándula del tercer párpado, que aparece como un bulto rosado o rojo en la esquina interna del ojo
- Los síntomas incluyen masa visible en el ojo, lagrimeo, enrojecimiento, inflamación, parpadeo frecuente y tendencia a frotarse el ojo
- Suele estar relacionado con debilidad en el tejido que sostiene la glándula y es más común en razas como Bulldog, Beagle, Cocker Spaniel, Shih Tzu, Pug y Boston Terrier
- Si no se trata, puede causar irritación crónica, disminución de lágrimas y desarrollo de ojo seco, afectando la salud ocular del perro
- El tratamiento más efectivo suele ser la cirugía para recolocar la glándula, mientras que la detección temprana mediante revisiones veterinarias ayuda a evitar complicaciones









